Nueva York esta hecha sopa.
No saben lo que es la calle. Nieva, nieva y nieva y -de a ratos- llueve y llueve y llueve.
O sea que tenemos nieve pasada por agua, acompaniada de viento.
Pero asi y todo, sali a la calle. Y si.
Ya lo dije varias veces: este es mi homenaje.
Pie doliente mediante embutidos en las botas north face anti-nieve, torrentes en los ojos amenazando con enseguecernos, casi sabotean la mision "capeando el viento"; pero -de todos modos- nos repetimos -cual mantra- que todo en esta vida tiene su encanto y esa es la actitud que adoramos, queremos, deseamos convertir en propia. Y asi fue que pusimos pie en la 31st Avenue y partimos.
Asi que si. Todo muy lindo, nevadito.
La gente caminaba por Broadway y el viento les golpeaba los cuerpos, lo cual generaba un efecto del tipo 'camara lenta' en el caminar. Ademas, pasaba algo muy raro con el color del piso y del cielo. Ambos estaban blancos, blancos, blancos. Y entre tanta blancura, cuerpos (casi todos vestidos de negros -la ciudad del negro, dicen-) abriendose paso muy lentamente y con mucho espacio entre cada uno de ellos [Podria haber sido, perfectamente, alguna de esas escenas de matrix (la primera), cuando peleaban en un tiempo totalmente desfasado con los movimientos contextuales]
Y entre esa gente, yo caminaba y miraba el piso. Y pensaba: cada pisada deja un rastro, pero que solo dura un ratito, porque o la pisa otro o la cubre la nieve o se derrite y desaparece. Pero, de todos modos, caprichosamente, daba otro paso y repetia en voz alta: cada pisada que doy deja un rastro en este mundo. Aunque sea momentanea, es mia. Es mi andar. Es mi paso por esta tierra.
Y el reflejo del suelo era blanco, blanco de una blancura brillosa. Y luego, en Astoria, eso se hizo mas notorio. En esa cuadra (bautizada la interminable), la oscuridad -producto de la ausencia de vitrinas, luces y negocios- se veia interrumpida, cada determinados metros, por las luces de las casas. Y en cada uno de esos reflejos, en cada encuentro de la luz y el blanco, se producia como un efecto de brillo. Se iluminaba el blanco, y entre ese blanco se abria paso la vida, se entrevian pasos, rastros, huellas. De vidas paralelas, contemporaneas. De otros que dejan huellas, aunque sean transitorias.
Asi que volvi a repetirme en voz alta: esta es tu huella. Es tu paso. Miralo. Porque vos, antes que nada, vivis con vos. Sos tu mejor amiga y companiera. Trata, tambien, de ser tu aliada.
Friday, March 16, 2007
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
No comments:
Post a Comment